Laura Monge

Marta y Carlos – 20 años juntos

«Reviviría ese día una y otra vez»

Carlos y yo llevamos veinte años juntos.
Nos prometimos a finales de 2019, fue la noticia bomba después de las campanadas, empezábamos 2020 pensando que nos traería cosas buenas y bonitas hasta que de repente todo se truco. Tuvimos que modificar los planes y adaptarnos a las nuevas circunstancias por lo que decidimos posponer la boda a 2021.

Reconozco que no poder llevar a cabo la boda en la fecha inicialmente programada y tener que posponer fue una decisión difícil que conllevó demasiados momentos de llanto hasta que por suerte entendí que eso solo había sido un contratiempo y que el día llegaría, fui consciente que tenía a mi familia por suerte sana y que pese a tener que vernos menos los sentía más cerca que nunca, a mis amigos apoyándome y al mejor compañero de vida tirando literalmente de mi para salir adelante. Por ello no podía sino preparar la boda de mis sueños.

El es de un pueblo de Toledo y yo de Madrid. Los comienzos de nuestra relación fueron difíciles por la distancia y por nuestra  temprana edad. Nos conocimos cuando éramos prácticamente unos niños, comenzó siendo un juego de adolescentes. Juntos hemos disfrutado de la juventud, unas veces juntos y otras no muy lejos. Ahora con la madurez que dan los años afrontamos esta nueva etapa con serenidad, ilusión y entusiasmo.

En los preparativos conté con la siempre incondicional ayuda de mi madre y mi hermana, ellas me conocen perfectamente, nunca nos dejamos solas, somos como los mosqueteros (uno para todos y todos para uno). Ellas son mis pilares.

El evento se llevó a cabo en Toledo, fue una ceremonia religiosa oficiada en el Monasterio de San Juan de los Reyes, no podía ser de otra manera, salir como marido y mujer del brazo y ver nuestra casa en frente para nosotros eso significaba mucho. Fue una misa preciosa con alguna que otra anécdota que propició la sonrisa de los invitados y un emotivo aplauso final. Creo que todos los que estábamos allí sentimos que por fin lo habíamos conseguido.

Una vez casados fuimos a celebrarlo al Cigarral de las Mercedes. Reconozco que tenía dudas, no por el sitio porque es imposible que algo les salga mal, son los mejores, cuentan con el mejor entorno, vistas, personal… que gran acierto, sino por cómo afrontar esta nueva normalidad pero ni en nuestros mejores sueños todo podría haber salido mejor.

Ahora tras 20 años juntos recuerdo que hubo reencuentros, miradas que daban abrazos, risas que besaban, había muchas, muchísimas, ganas de disfrutar y lo disfrutamos.

Constantemente tanto Carlos como yo agradecíamos a los invitados su “valentía” por estar en tiempos de COVID en nuestra boda, nos resultó curioso como eran ellos los que nos decían: “ Gracias a vosotros por invitarnos”, “Gracias por este día que nos habéis hecho pasar”.  Nadie se acuerda que se celebró en plena ola de calor sino lo bien que lo pasamos.

20 años juntos

Confieso que durante todo el tiempo preparando, despreoarando y volviendo a preparar la boda perdimos mucha ilusión, en ocasiones no encontrábamos sentido a todo lo que estábamos haciendo… nosotros nos queríamos y una boda no iba a aportarnos nada. El 14 de agosto de 2021 encontramos el sentido, celebrar el AMOR y la VIDA con la gente que queremos y nos quiere.

Por ello tras 20 años juntos tenemos, nuevamente, la necesidad de agradecer a todos aquellos que nos han apoyado, agradecer nos devolvieran la ilusión a medida que se acercaba el día con cuentas atrás, con comentarios tan simples pero necesarios como TODO VA A SALIR BIEN (y salió).

Somos conscientes de lo afortunados que somos por tener la familia que tenemos, por haber estado 20 años juntos, por los amigos de verdad que hemos hecho en el camino y por la gente que día a día nos acompañan porque son, todos ellos, necesarios en nuestra vida.

Llevé vestido diseño de Laura Monge en crepe con mangas abullonadas de organza y  chaleco de organza con detalles de encaje. El chaleco  me permitió dar el empaque necesario para la entrada en el Monasterio de San Juan de los Reyes y posteriormente al quitarmelo dar paso a la sencillez, sentirme yo.

A Laura la encontré en 2020 después de haber dado mil vueltas y no verme con ningún vestido, en ninguno me sentía yo. Pese a contactar con ella en 2020 el diseño del vestido se modificó en 2021 porque tenía la necesidad de volver a crearlo para volver a ilusionarme después del 2020 que habíamos pasado.

Mi madre y mi hermana también fueron vestidas por ella, ¡qué elegancia!

Peluquería y maquillaje mi querida Julie Cuevas, que gran profesional y que maravilla de persona. Una vez entra en tu vida no puedes dejarla ir, es puro amor.

El tocado no tenía claro qué hacer porque me daba miedo verme o sentirme rara pero Gisele hizo una auténtica joya para mi, la di bastante la lata, lo reconozco pero una vez  la deje trabajar todo fue rodado.

Zapatos me decanté por unos de just-ene en ante azul y tacón brocado ancho, me declaro una enamorada de sus zapatos.

La liga y el abanico junto con la cinta del ramo es un tesoro de valor sentimental incalculable hecho a mano por mi madrina.

Esta boda es el colofón perfecto a una relación de 20 años que da comienzo a una nueva etapa.

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Nueva imagen, mismo espíritu.

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Un buen modisto debe ser: arquitecto para los patrones, escultor para la forma, pintor para los dibujos, músico para la armonía y filósofo para la medida.

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